BÓXER RIOJA                          -LAS CONDOVANAS- - CRIADERO / ADIESTRAMIENTO / TRABAJO DEPORTIVO
                                   
       El bóxer no está dentro de catálogo de las razas de perro considerada como potencialmente peligrosos, recogidas en el Anexo I del RD 287/2002 y los Ayuntamientos, confundidos muchos de ellos, no pueden desarrollar la Ley, introduciendo nuevas razas en el catálogo, por carecer de competencia, ya que la competencia, por mor de la Disposición Final Segunda del Real Decretout supra, confiere la potestad al Estado, concretamente al Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, para proceder a la inclusión o adición de nuevas razas al catálogo de las ya consideradas peligrosas y, no resulta esta competencia extensiva a las Entidades locales. Cualquier Ayuntamiento o Comunidad que, dentro de sus competencias, incorpore (TIPIFIQUE) nuevas razas en el catálogo de razas potencialmente peligrosas, estará vulnerando el PRINCIPIO DE JERARQUÍA NORMATIVA (superioridad de la Ley sobre las distintas normativas que la desarrollan).
         Existe abundante jurisprudencia penal y administrativa, siendo especialmente de interés, por la profundidad en que resuelve la cuestión litigiosa,  la del Tribunal Superior de Justicia de Navarra de fecha 09 de julio 2007:…en este sentido, al ser sancionado el propietario de un Doberman (y no digo bóxer) por carecer de licencia de PPP, con multa de 2.404,06€. El Tribunal Superior de Justicia de Pamplona, en apelación de la sentencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº 3 de Pamplona, en Sentencia nº 69, de fecha 15 de marzo de 2007, anuló la sanción y parte de la Ordenanza municipal, al haber incluido a la raza doberman como perro potencialmente peligroso, recordando al Excmo. Ayuntamiento de Pamplona su falta de competencia y vulneración del principio de jerarquía normativa. Ello es así, a fin de evitar abrir la puerta a la quiebra del principio de seguridad jurídica, pues, de lo contrario, nos encontraríamos que una raza canina pudiera ser considerada como raza potencialmente peligrosa por un Ayuntamiento y por otro no. 

       En definitiva y, para concluir, la razas que no están dentro del catálogo de las consideradas potencialmente peligrosas no entran a formar parte de las mismas, con independencia que cumplan varios de los requisitos, en cuanto a estructura, cabeza, etc..  Pues, de no haber sido así, el legislador las habría tipificado dentro del elenco de las que figuran.   Lo que hace el apartado a) del artículo 2.1 del reglamento es dar cumplimiento al artículo 2, apartado 2 de la ley que le encomendaba determinar reglamentariamente los perros incluidos dentro de una tipología racial, que por su carácter agresivo, tamaño o potencia de mandíbula pueden ser potencialmente peligrosos. Esas características las poseen las razas recogidas en el anexo I , con independencia de que todos los perros potencialmente peligrosos poseen todas o la mayoría de las características que describe el anexo II.    
         Podrá argumentarse que en el anexo I, por emplear una expresión popular, ni están todos los que son ni son todos los que están, pero a efectos de dar cumplimiento en el ámbito administrativo del principio de legalidad y preservar la seguridad jurídica, no podemos incluir a la raza bóxer dentro de los valorados como potencialmente peligrosos, excepto si tuviese algún vínculo genético (mezcla) con otras razas ya calificadas como peligrosas por la Ley.  

        No obstante, la obligación de ir con correa y bozal obedecerá al sentido común de su propietario, si su mascota hubiese tenido episodios de agresión con otros perros  o personas, si careciese de sociabilidad o estuviese adiestrado para el ataque o defensa. Motivos estos últimos que lo incluirían en la Ley.


EL DESARROLLO DEL BOXER
 
 
     
 
Mediante la cría selectiva de unos labios firmes y ceñidos se ha eliminado la desagradable y constante salivación en el Boxer.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
      El desarrollo de un perro joven se divide en varias fases que abarcan determinados espacios de tiempo. No obstante, las alusiones temporales sólo tienen carácter orientativo. Siempre es posible que haya variaciones según el individuo o la raza.
 
  • FASE 1º Y 2º VEGETATIVA y ÉPOCA DE TRANSICIÓN (hasta aprox. la 3ª semana)
Las tres primeras semanas de vida del cachorro tienen lugar en casa del criador. Normalmente, el futuro propietario no tiene conocimiento de este periodo. Sirve para que el cachorro recién nacido se convierta en un animal resistente y fuerte a base de mamar y dormir. Al principio, los ojos y las orejas permanecen cerrados; la sabia naturaleza así lo ha dispuesto para que ningún influjo externo pueda perturbar el desarrollo del cachorro en esos momentos. 
 
  • FASE 3ª DE IMPRONTA (aprox. de la  4ª semana a la 7ª semana)
  El nombre de esta fase ya da una idea de la gran importancia de la misma. El término impronta significa que en un espacio de tiempo bastante reducido hay que aprender cosas que permanecen a lo largo de toda la vida y que en otro momento posterior son muy difíciles o imposibles de aprender. En este periodo se establecen, P. Ej., las bases para determinados hábitos alimentarios.
 
Para los perros domésticos, en esta fase del desarrollo es muy importante el contacto con el hombre. Si el cachorro tiene suficiente contacto humano durante este tiempo, puede oír, ver y, sobre todo, sentir y oler a las personas, se convertirá en un perro afable, abierto y con capacidad de adaptación. Si carece de este contacto con el ser humano, el cachorro se transformará en un animal tímido, que en la edad adulta con frecuencia muerde por miedo.
La importancia de esta fase de impronta deja entrever el peligro que entrañan los perros procedentes de crías masivas. También los "perros de escaparate" de algunos grandes almacenes presentan indicios de trastornos del comportamiento debido a la falta de contacto con el hombre, y el inevitable efecto compasivo es un mal consejero a la hora de comprar un perro.
 
  • FASE 4º DE SOCIALIZACIÓN (aprox. de la 8ª a la 12ª semana)
En esta época, normalmente el cachorro pasa del criador a manos de su futuro propietario. La fase de socialización es el periodo en el que el cachorro está más dispuesto a aprender. Para un propietario experimentado, esto constituye una gran ventaja. Las caras nuevas y el nuevo entorno son aceptados muy rápidamente. 
El joven perro aprende en seguida, p.ej., a ser aseado. En cambio, si el propietario es inexperto puede cometer los peores errores en esta fase, y su joven perro puede echarse a perder para siempre.
 
En los perros salvajes, los juegos tienen un elevado carácter educativo en la fase de socialización: el animal joven aprende a tratar correctamente con sus congéneres. Especialmente a esta edad, nuestros cachorros tienen que tener la posibilidad de aprender el comportamiento social mediante el trato con otros perros, tengan la edad que tengan. Han de aprender a respetar a sus compañeros de manada y aceptar las prohibiciones.
 
  Si aplicamos estos conocimientos a nuestro joven Bóxer, podemos ver que es capaz de aprender los rudimientos de la subordinación. Para nosotros como propietarios del perro, ésta es la primera educación básica, pero sin dejar de ser un juego. A esta edad, el perro puede aprender prácticamente cualquier cosa que se le enseñe. Pero tiene que experimentar el aprendizaje como algo divertido y lúdico. Una educación muy estricta está absolutamente fuera de lugar.
 
      La capacidad del cachorro de aceptar las prohibiciones cuando se encuentra en la fase de socialización debería inducir a su propietario a establecer tabúes para el cachorro a fin de hacerle comprender de forma clara y consecuente lo que puede hacer y lo que no.
Sin embargo, las medidas que tomemos si no hace caso de la prohibición tienen que ser razonables; p. ej., sacudirle con fuerza o decirle algo con voz fuerte y dura. Estas medidas sólo son comprendidas por el perro y tienen sentido si le descubrimos en plena desobediencia y las adoptamos inmediatamente. El animal no es capaz de entender estas reacciones en otro momento.
                                                                                  
 FASE DE JERARQUIZACIÓN (aprox. de la 13ª semana a finales del 4º mes)
En este periodo tienen lugar los conflictos más fuertes y agresivos entre los perros jóvenes de una camada. Dado que la mayoría de animales jóvenes ya han abandonado al criador a esta edad, estas peleas entre hermanos no se manifiestan especialmente. El nuevo propietario del perro, quien asume la función de los padres como suministrador de alimento y como educador, todavía no tiene que enfrentarse a conflictos jerárquicos.
Criadores de Terriers americanos pudieron comprobar la limitación temporal de las fases de desarrollo en el ejemplo de la fase de jerarquización. Si los perros jóvenes permanecerían separados durante la fase de jerarquización, se les podía juntar de nuevo a partir del 4º mes sin que hubieran demasiadas riñas. En cambio, si más de tres cachorros permanecían juntos entre la 13ª y la 16ª semana, se producían serios conflictos jerárquicos.
Durante la fase de jerarquización, los cachorros también tienen una gran predisposición al aprendizaje. Las fases 4 y 5 son ideales para una educación básica sobre la base de los juegos. Todo lo que se aprenda en el futuro está basado en esta educación.  
 
 
 
 
 FASE 6º DE ORDENACIÓN DE LA MANADA (5º al 6º mes).
En las manadas de perros salvajes se inicia una auténtica colaboración con los animales mayores. En esta época, nuestros perros domésticos son especialmente propensos a la subordinación. El dueño del perro tiene que aprovecharse de esta predisposición natural. Al animal le gusta ser miembro de una comunidad y, por supuesto, ser reconocido como tal. Cualquier actividad con el perro que favorezca este sentimiento favorece también la seguridad en sí mismo. Si un propietario no sólo quiere educar a su Boxer sino también adiestrarlo para participar en pruebas en el futuro, éste es el momento ideal para los primeros trabajos conjuntos. El perro joven disfruta mucho, p. ej., siguiendo algún rastro con el jefe de su manada.
  •  FASE 7º PUBERTAD (aaprox. del 7º al 12º mes).
La predisposición a la subordinación mostrada en los meses anteriores parace haber desaparecido en la pubertad.  Es el inicio de una época difícil. El Boxer es caprichoso y desequilibrado, de forma parecida a una persona joven a esa edad. El animal se encuentra en una fase de transición muy difícil: quiere convertirse en adulto y busca su lugar en la manada, es decir, en la familia. En este periodo se determina quién es el señor de la casa.            Si se trata de un perro seguro de sí mismo, es de esperar que se produzcan luchas por el poder. Es necesario que el propietario del perro rechace de forma inmediata y consecuente estas pretensiones de poder. Las medidas enérgicas pueden llegar a ser perceptibles físicamente. Dado que regulan las relaciones de poder dentro de la manada de una vez por todas, el Boxer se dará cuenta del lugar que ocupa y se convertirá en un miembro seguro que se subordina a la autoridad reconocida.          La pubertad concluye aproximadamente al año de edad. El perro alcanza la madurez sexual y entonces presenta unos modos de comportamiento que son los que algunos propietarios de perros esperan, como por ejemplo, vigilancia, predisposición a la defensa o territorialidad.           
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
      
 
 
 
 
En este momento debería iniciarse el adiestramiento consecuente del Boxer, que acaba con el "aprobado" de alguna prueba.
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